El Perú y Guatemala pondrán en marcha, a partir del 1 de julio de 2026, el Tratado de Libre Comercio (TLC) junto con su protocolo complementario, estableciendo así un marco institucional que fortalecerá el intercambio comercial entre ambas naciones y abrirá nuevas oportunidades para el crecimiento de las exportaciones peruanas.
La entrada en vigencia de este acuerdo fue formalizada mediante un decreto supremo publicado en el diario oficial, documento que lleva la firma del jefe de Estado y del titular del sector de comercio exterior y turismo. Esta disposición confirma que ambas naciones han cumplido con los requisitos internos necesarios, tras haber intercambiado las notificaciones correspondientes que certifican la culminación de sus procedimientos legales.
De acuerdo con lo establecido, el acuerdo comercial entrará en funcionamiento en la fecha previamente acordada por los dos países. Asimismo, se ha encargado al ministerio competente en materia de comercio exterior que comunique a las distintas entidades del Estado las medidas necesarias para asegurar una implementación eficiente y adecuada del tratado y de su protocolo.
La aplicación de este TLC representa una oportunidad clave para impulsar las exportaciones peruanas hacia el mercado guatemalteco. Entre enero y abril de 2026, los envíos peruanos a dicho país alcanzaron los 33 millones de dólares, cifra que evidencia el potencial de crecimiento que podría consolidarse con la eliminación o reducción de barreras arancelarias. En ese sentido, el Perú reafirma su enfoque hacia una política comercial abierta y moderna, orientada a mejorar la competitividad de sus empresas y a ampliar su presencia en mercados internacionales.
Este acuerdo permitirá que diversos productos peruanos ingresen a Guatemala en condiciones más favorables, ya sea libres de aranceles o con tarifas reducidas. Como resultado, se espera un incremento en la competitividad de la oferta exportable peruana, facilitando el acceso a nuevos segmentos del mercado guatemalteco.
El comercio bilateral entre ambos países se ha basado principalmente en el intercambio de productos agrícolas. Entre los bienes más representativos que el Perú exporta a Guatemala se encuentran las uvas frescas, las mandarinas, el aceite de palma, los colorantes naturales y productos de panadería como las galletas, entre otros. Estos productos reflejan la diversidad y calidad de la oferta agrícola peruana.
Además, se estima que el potencial exportador del Perú hacia Guatemala alcanza los 104 millones de dólares. Dentro de este panorama, destacan cinco subsectores con mayores posibilidades de crecimiento: las frutas, con un potencial aproximado de 16 millones de dólares; los alimentos procesados o conservados, con 12 millones; los productos químicos, con alrededor de 9,4 millones; el algodón, con cerca de 8,8 millones; y los residuos vegetales y alimentos para animales, con un potencial de 8 millones de dólares. Estos rubros podrían beneficiarse significativamente gracias a las condiciones preferenciales que establece el tratado.
Cabe destacar que el gobierno peruano ratificó previamente este acuerdo en mayo de 2026 mediante otro decreto supremo, el cual oficializó tanto el TLC como su protocolo. El proceso de implementación del tratado había estado en pausa durante varios años, pero fue reactivado en 2024, cuando Guatemala expresó su interés en retomar las negociaciones para su entrada en vigencia.
A partir de ese momento, ambas naciones llevaron a cabo diversas rondas de diálogo que permitieron alcanzar consensos importantes. Como resultado, se logró acordar el texto final del protocolo, el cual incluye actualizaciones en áreas clave como las medidas sanitarias y fitosanitarias, el comercio de servicios, los requisitos específicos de origen, la contratación pública y la protección de la propiedad intelectual.
Estas modificaciones fueron necesarias para modernizar el acuerdo original, suscrito en 2011, y adaptarlo a las exigencias actuales del comercio internacional. Con la culminación de este proceso, el Perú y Guatemala dan un paso importante en la consolidación de sus relaciones comerciales, creando un entorno más favorable para los negocios y la inversión entre ambos países.