El sistema portuario de Perú se encuentra en un punto de inflexión histórico. Durante la reciente presentación de los Planes de Negocios 2026, convocada por el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositran), se reveló que ocho terminales concesionados ejecutarán una inversión superior a los USD 206 millones. Este despliegue de capital no solo busca ampliar el cemento y el acero de los muelles, sino sofisticar la operatividad logística del país para consolidarlo como el principal hub del Pacífico Sur.
El puerto del Callao, dividido en sus terminales especializados, lidera la hoja de ruta de inversión. El Terminal Norte Multipropósito del Callao, tras cerrar un 2025 con un movimiento masivo de 20,3 millones de toneladas y más de 1,2 millones de TEU, inicia este año una fase de modernización crítica. Su operador privado prevé la recepción de las obras de la Etapa 3A, que prioriza la carga de granos mediante nuevos descargadores continuos y silos verticales.
Sin embargo, el proyecto más ambicioso para este recinto es la Etapa 3B. Con una inversión de USD 97,2 millones, se procederá a la demolición de estructuras antiguas para dar paso a un nuevo amarradero de 440 metros de largo y un dragado de –16 metros. Esta profundidad es vital para recibir a las naves de última generación que dominan las rutas transoceánicas actuales.
Por otro lado, el Terminal Muelle Sur del Callao viene de un año récord con más de 2 millones de TEU movilizados. Para 2026, su estrategia no es solo de mantenimiento, sino de expansión masiva. El concesionario presentará una adenda al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) para renovar su contrato bajo un compromiso de inversión de USD 1.500 millones. El objetivo: construir un antepuerto digitalizado, un nuevo muelle y un rompeolas que garanticen la sostenibilidad operativa frente a una demanda que no deja de crecer.
Finalmente, el Terminal de Embarque de Concentrados de Minerales del Callao se enfoca en la eficiencia técnica. Con una meta de disponibilidad mecánica del 98 %, su administración busca reubicar la faja transportadora y construir un muelle para hidrocarburos, solicitando extender su presencia por 30 años adicionales.
La descentralización portuaria es el otro gran pilar de este 2026. En el norte, el Terminal Portuario de Paita invertirá USD 24,2 millones para ampliar su capacidad de carga refrigerada (reefers) y dragar su zona de maniobras. Este puerto es la pieza clave para la conexión con el corredor amazónico y la salida estratégica hacia Brasil.
En la misma región, el Terminal Portuario Multipropósito de Salaverry destinará cerca de USD 8,7 millones a la optimización del almacenamiento de antracita y mejoras tecnológicas en la iluminación de muelles, buscando agilizar el despacho de sus más de 4 millones de toneladas anuales.
Hacia el sur, el Terminal Portuario General San Martín-Pisco ejecutará USD 16,2 millones en equipamiento pesado, incluyendo grúas pórtico y de patio, automatizando su sistema de monitoreo. En la misma línea, el Terminal Portuario de Matarani inicia su «Etapa 1» con más de USD 16,3 millones para construir el muelle G y un rompeolas sur, reforzando su rol como puerto de salida para la minería y el comercio del sur andino.
El cierre de este circuito logístico ocurre en la selva. El Terminal Portuario de Yurimaguas-Nueva Reforma se posiciona como el centro logístico estratégico que une los ríos con el Pacífico. Su enfoque para 2026 es la rentabilidad y la articulación multimodal con Brasil. A través de un nuevo paquete de servicios especiales presentado al MTC, este puerto busca elevar los estándares de calidad operativa para que la Amazonía deje de ser un punto aislado y se convierta en un actor dinámico del comercio exterior.