El panorama de la infraestructura peruana de transporte ha mostrado una solidez notable durante el año 2025, consolidándose como uno de los motores fundamentales para la competitividad y la conectividad del país. Bajo la supervisión técnica y normativa del Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (OSITRAN), el flujo de capital destinado a obras estratégicas ha mantenido un ritmo de crecimiento constante, reflejando el compromiso tanto del sector público como del privado por cerrar las brechas de infraestructura que históricamente han limitado el potencial nacional.
Entre los meses de enero y noviembre de 2025, las inversiones valorizadas en proyectos de transporte de uso público alcanzaron la cifra de 1.032 millones de dólares. Este resultado no es solo un número positivo en la balanza financiera, sino que representa un incremento del 11,35% en comparación con el mismo periodo del año 2024, cuando la inversión se situó en 926,8 millones de dólares. Este aumento de doble dígito subraya la recuperación y el dinamismo de los cronogramas de obra tras periodos de ajustes técnicos y administrativos.
El análisis por sectores revela que el sistema de transporte masivo urbano y ferroviario ha tomado el liderazgo absoluto. El sector de Ferrocarriles y el Metro de Lima registraron inversiones por 462,7 millones de dólares en los primeros once meses del año. El núcleo de este avance se encuentra en la Línea 2 del Metro de Lima y Callao, una obra de ingeniería subterránea que representa la transformación más ambiciosa del transporte público en la capital, orientada a reducir drásticamente los tiempos de viaje y mejorar la calidad de vida de millones de ciudadanos.
En la segunda posición de importancia por volumen de inversión se ubica el sector aeroportuario, con un total de 422 millones de dólares. La mayor parte de estos recursos se ha concentrado en el megaproyecto de ampliación y modernización del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, el principal punto de conexión de Perú con el mundo. Sin embargo, no se ha descuidado la conectividad interna, ya que una parte significativa de este monto también se ha destinado a la optimización de terminales aéreos en diversas regiones del país, facilitando el turismo y el comercio descentralizado.
Por su parte, el sector de carreteras, aunque con una valorización de 74,2 millones de dólares en el periodo acumulado, sigue siendo el eje que garantiza el movimiento de mercancías y personas por vía terrestre. Es importante destacar que, a pesar de que el monto anual pueda parecer inferior al de los metros, la red vial es el componente que presenta el mayor nivel de cumplimiento acumulado en sus contratos.
El sector portuario, que ocupa la cuarta casilla en el acumulado anual con 73 millones de dólares, mostró un repunte excepcional hacia el final del año. En el mes de noviembre de 2025, las inversiones en puertos ascendieron a 12,4 millones de dólares, convirtiéndose en el segundo sector más dinámico de ese mes, solo por detrás de los aeropuertos.
Dentro de esta categoría, el Terminal Norte Multipropósito del Callao ha sido el protagonista. Con una inversión focalizada de 12,2 millones de dólares, las obras se han centrado en adelantar las etapas previstas en la Adenda 1 del contrato de concesión, específicamente en la Etapa 3A. Estas labores incluyen mejoras críticas como la reubicación de racks de tuberías para graneles líquidos, optimizando la capacidad logística del puerto más importante del país.
Hasta la fecha, la inversión histórica acumulada en las 34 concesiones supervisadas por Ositrán asciende a 13.794 millones de dólares. El nivel de avance respecto a los compromisos contractuales muestra un panorama heterogéneo pero positivo: las carreteras lideran con un 81,93% de ejecución, seguidas por los ferrocarriles y metros con un 71,07%, los puertos con un 60,88% y, finalmente, los aeropuertos con un 53,80%, estos últimos con un amplio margen de crecimiento futuro debido a la envergadura de las nuevas obras.
La labor de Ositrán continúa siendo fundamental para garantizar la transparencia. El organismo se asegura de que cada dólar declarado por las empresas concesionarias corresponda fielmente a obras ejecutadas bajo estándares internacionales de calidad, asegurando que la infraestructura final cumpla con los niveles de servicio que los usuarios peruanos exigen y merecen.