La región de Piura ha consolidado su posición estratégica en el comercio exterior peruano al finalizar el tercer trimestre de 2025 con cifras sumamente alentadoras. Entre los meses de enero y septiembre, la actividad exportadora regional alcanzó un valor de USD 2.633 millones, lo que representa un crecimiento sólido del 17% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este avance no es fortuito, sino el resultado de una oferta exportable que ha sabido diversificarse y adaptarse a las demandas de un mercado global cada vez más exigente, apoyada en el dinamismo de sectores productivos fundamentales que han sabido sortear las incertidumbres climáticas y logísticas de la última década.
El sector pesquero se erige como la columna vertebral de esta expansión, representando por sí solo el 44% del valor total de los envíos al extranjero. Este liderazgo responde a una notable recuperación tanto en los volúmenes de captura como en la cotización internacional de los productos marinos, especialmente en especies de gran demanda en Asia y Europa. La riqueza biológica del litoral norte, sumada a un procesamiento industrial eficiente y moderno, ha permitido que la pesca y sus derivados industriales no solo abastezcan el consumo interno, sino que aporten de manera decisiva al valor agregado de la región. El fortalecimiento de las cadenas productivas en este rubro ha facilitado que empresas locales escalen posiciones de manera drástica en la estructura comercial regional, demostrando una eficiencia operativa que atrae miradas de inversionistas extranjeros interesados en la sostenibilidad de los recursos del Pacífico sur.
Por su parte, la agroexportación constituye el segundo pilar de la economía piurana, abarcando el 24% de las ventas externas. La región aprovecha sus valles costeros y sistemas de riego para producir frutas de alta calidad como mangos, uvas frescas y bananas. Este sector es particularmente relevante por su alta incidencia en la creación de empleo directo, beneficiando a miles de familias que dependen de la estacionalidad y el cuidado de estos cultivos. Junto a la agroindustria, la minería no metálica aporta un 13% adicional, completando un esquema sectorial que permite a Piura mantener un dinamismo envidiable frente a otros departamentos del país. El éxito de estos productos radica en la capacidad de los productores para cumplir con rigurosas certificaciones internacionales, lo que garantiza el acceso a los anaqueles más exclusivos del mundo.
En términos de conectividad global, el mercado estadounidense se mantiene como el principal destino de la producción piurana, absorbiendo casi una tercera parte de los envíos totales. China, por su parte, se consolida como el segundo socio comercial más importante, reflejando el peso de las potencias mundiales en la demanda de materias primas y alimentos procesados de alta calidad nutricional. Esta apertura comercial es facilitada por un sector de servicios logísticos, aduaneros y de transporte que actúa como el sistema circulatorio de la región, conectando de manera fluida los centros de producción con los puertos y mercados internacionales, optimizando tiempos y reduciendo costos operativos que benefician a toda la cadena de valor.
La manufactura también ha dado pasos firmes, especialmente en la transformación de recursos hidrobiológicos y bienes industriales, lo que permite diversificar la matriz productiva y reducir la dependencia de la exportación de materias primas sin procesar. Aunque sectores como los hidrocarburos han enfrentado retos y retrocesos puntuales debido a la transición energética global, la resiliencia de las actividades no tradicionales ha mantenido a flote el dinamismo regional. Estas estadísticas de cierre de trimestre son fundamentales para la planificación económica del año 2026, ofreciendo una hoja de ruta clara para la inversión privada y la toma de decisiones gubernamentales para beneficio de Piura en particular y del Perú en general.