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Conflicto EE. UU.- Irán-Israel: Se anuncia el “fin de la guerra de 12 días”

Donald Trump anunció con énfasis que el alto el fuego entre el conflicto  Irán e Israel ya estaba en vigor, tras más de una decena de días de intensos ataques que amenazaron con escalar la guerra en Oriente Medio. La tregua, pactada por Estados Unidos y facilitada por Qatar, marcó un momento histórico: Irán detendría sus operaciones a las 04:00 UTC y, doce horas después, Israel cesaría sus ataques. Sin embargo, la calma duró poco. En las primeras horas ambas partes se acusaron mutuamente de romper el pacto. Los misiles de Irán alcanzaron Beersheba, cobrándose cuatro vidas, mientras Israel realizó bombardeos en el norte iraní que habrían matado a nueve civiles.

Trump no tardó en reaccionar y lanzó duras críticas a los dos bandos, con especial dureza contra Israel, a quienes exhortó públicamente a no lanzar más bombas y a traer de vuelta a sus pilotos. En su tono habitual, ironizó diciendo que los dos países han estado luchando tanto tiempo que ya no saben lo que están haciendo. A pesar de estas violaciones, el presidente estadounidense repitió con insistencia que la tregua seguía vigente y que no habría más ataques, instruyendo que los aviones regresaran a sus bases.

Se esforzó por proyectar su papel como mediador, mencionando que el apoyo de Estados Unidos y sus bombarderos B‑2, que lograron golpes precisos en instalaciones iraníes clave, fue decisivo para alcanzar el acuerdo. Irán, por su parte, negó que existiera tal acuerdo y acusó a Israel de haber iniciado la agresión. El líder iraní, Masud Pezeshkian, celebró lo que llamó el fin de esta guerra de 12 días como una victoria iraní, al tiempo que enfatizó que Irán no busca armas nucleares, sino ejercer legítimamente su programa civil. Mientras tanto, Israel, bajo el liderazgo de Benjamin Netanyahu, afirmó haber cumplido todos sus objetivos, incluyendo la neutralización de amenazas nucleares y balísticas.

El conflicto también se trasladó al tablero diplomático. China ofreció su respaldo a Irán y se comprometió a trabajar por un alto el fuego auténtico. Qatar, por su parte, aseguró haber jugado un papel clave al persuadir a Irán para aceptar la tregua. Incluso Vladimir Putin ofreció ayuda, pero Trump la rechazó con una frase contundente: no necesito ayuda con Irán, necesito ayuda con ustedes. La intervención militar de Washington fue contundente. El 22 de junio, bombarderos B‑2 lanzaron bombas perforantes sobre Fordow, Natanz e Isfahán, instalaciones nucleares profundas en Irán, complementadas con misiles Tomahawk lanzados desde barcos y submarinos.

Ante esta ofensiva, Irán respondió lanzando misiles balísticos y drones, incluyendo un ataque contra una base estadounidense en Catar que no dejó víctimas. Las cifras de víctimas son impactantes. En Irán se reportaron al menos 610 muertos y más de 4.700 heridos, en su mayoría civiles. En Israel, los ataques dejaron al menos 28 muertos y cientos de heridos. Mientras Trump viaja a la cumbre de la OTAN en La Haya, ha alentado a China a continuar comprando petróleo iraní y ha presionado a los países europeos para reforzar su gasto en defensa.

Su estilo directo y agresivo, dejando claro que no busca un cambio de régimen en Irán, marca un giro diplomático luego del apoyo militar masivo. Este episodio, la llamada guerra de 12 días, es un recordatorio de lo volátil que puede ser la política en Oriente Medio y cómo una intervención extranjera puede cambiar el curso de los acontecimientos en cuestión de horas. Las violaciones de la tregua revelan cuán frágil es este tipo de acuerdos cuando no existe confianza entre las partes. Trump, jugando el rol de árbitro supremo, intenta mantener la tregua con una mezcla de presión, advertencias y respaldo militar. Sin embargo, si Irán e Israel no restauran la confianza mutua, cualquier acuerdo será, en el mejor de los casos, una pausa momentánea en un conflicto que parece no tener fin.

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