En un esfuerzo por estrechar los vínculos de cooperación internacional y promover la inversión extranjera en infraestructura, la Autoridad Portuaria Nacional (APN), organismo técnico especializado del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), organizó una sesión de trabajo de alto nivel con una delegación diplomática de Bélgica. El encuentro fue encabezado por el embajador belga en el Perú, Yannick Minsier, quien mostró un interés particular en la configuración actual y las proyecciones de crecimiento del sistema logístico nacional.
Durante la jornada, los representantes de la APN expusieron detalladamente el engranaje operativo que sostiene al sistema portuario peruano. Se explicó no solo la normativa vigente, sino también la visión estratégica que busca convertir al país en el hub logístico indiscutible de la costa del Pacífico Sur. Para Bélgica, una nación con una tradición portuaria centenaria que alberga puertos de la talla de Amberes y Brujas, conocer de primera mano los avances peruanos resulta fundamental para identificar sinergias tecnológicas y comerciales.
El diálogo se centró primordialmente en las joyas de la corona del sistema marítimo: el Terminal Portuario del Callao y el ambicioso Terminal Portuario de Chancay. Respecto al Callao, se detallaron los procesos de modernización y ampliación de sus muelles (Norte y Sur), los cuales buscan absorber la creciente demanda de contenedores y mejorar los tiempos de despacho, manteniendo su estatus como la principal puerta de entrada y salida de mercancías del país.
Por otro lado, el proyecto de Chancay fue analizado como un factor de cambio geopolítico. Su capacidad para recibir buques de dimensiones extraordinarias (Triple-E) y su integración con el eje vial nacional prometen reconfigurar las rutas comerciales entre Sudamérica y el Asia-Pacífico. Este tipo de desarrollos representan una oportunidad dorada para que empresas europeas, particularmente las belgas expertas en dragado y gestión portuaria, visualicen al Perú como un socio estable y con visión de futuro.
Además de los gigantes centrales, la presentación abarcó proyectos estratégicos en otras regiones costeras. Se mencionaron las proyecciones para el Terminal de Eten en Lambayeque y el puerto de San Juan de Marcona en Ica. Este último es de vital importancia para la salida de minerales y el desarrollo industrial del sur, demostrando que la descentralización de la infraestructura es una prioridad estatal para evitar el cuello de botella en la zona central.
Un aspecto diferenciador de la reunión fue el énfasis puesto en el desarrollo del sistema portuario en la Amazonía peruana. La conectividad fluvial es el sistema circulatorio del oriente peruano, y su modernización es clave para la inclusión económica de estas regiones. En este contexto, se presentaron los planes para los nuevos terminales fluviales de Saramiriza e Iquitos (específicamente en la zona de Sinchicuy).
Asimismo, se destacó la relevancia del Terminal Portuario de Pucallpa. Estos proyectos fluviales no solo buscan facilitar el transporte de pasajeros, sino formalizar y potenciar el comercio de productos regionales hacia el resto del país y el extranjero. La visión presentada al embajador Minsier subraya que la competitividad del Perú no termina en el mar, sino que se extiende a través de sus grandes ríos, integrando la selva en la cadena de valor global.
La finalidad de estas exposiciones y de la búsqueda de respaldo internacional es clara: potenciar la competitividad logística del Perú. Al mejorar la infraestructura en los ámbitos marítimo y fluvial, el país reduce costos de transacción, mejora sus tiempos de respuesta y se vuelve más atractivo para el comercio exterior.
La visita del embajador belga refuerza la percepción del Perú como un destino seguro y dinámico para la inversión. La modernización portuaria, impulsada por la APN, actúa como un catalizador para el desarrollo económico, asegurando que el país cuente con las herramientas necesarias para enfrentar los retos del comercio global en las próximas décadas. Esta colaboración técnica y diplomática asegura que los proyectos mencionados no sean solo planos arquitectónicos, sino realidades tangibles que transformen la conectividad nacional.