La actualidad del comercio exterior peruana ha mostrado señales de dinamismo y especialización durante el último año, especialmente en sus relaciones con socios estratégicos en Centroamérica. Según reportes recientes de gremios especializados en el sector exportador, las ventas peruanas hacia el mercado de Honduras, bajo la modalidad de productos no tradicionales, experimentaron una evolución notable entre los meses de enero y noviembre de 2025. Durante este lapso, los despachos alcanzaron la cifra de 118 millones 865 mil dólares, lo que representa un sólido incremento del 16,7% en comparación con los 101 millones 875 mil dólares registrados en el mismo intervalo del año 2024.
Este crecimiento es un indicador de la creciente aceptación de la manufactura y los productos agrícolas peruanos con valor agregado, los cuales han logrado consolidar nichos de mercado importantes a pesar de las fluctuaciones económicas globales.
Al desglosar las cifras del periodo analizado, se observa que dos sectores específicos han sostenido el peso de la oferta exportable hacia el país centroamericano, sumando conjuntamente el 74,8% del total de las exportaciones no tradicionales.
En primer lugar, el subsector de la siderometalurgia se mantuvo como el líder en volumen de ventas, acumulando un total de 47 millones 728 mil dólares. Aunque su crecimiento fue moderado, con una variación positiva del 0,8%, su relevancia es estratégica debido a la naturaleza de los productos enviados. Dentro de este rubro, destacaron principalmente los alambres de cobre refinado, cuyas ventas sumaron más de 37 millones de dólares, seguidos por variantes técnicas de este mismo material con secciones transversales superiores a los 6 milímetros, que aportaron otros 8,6 millones de dólares. Estos insumos son fundamentales para el desarrollo de infraestructura y redes eléctricas en la región hondureña.
Por otro lado, el subsector de la agroindustria protagonizó el crecimiento más explosivo del año. Con una variación positiva impresionante del 85%, este rubro alcanzó ventas por 41 millones 269 mil dólares. Este salto cuantitativo refleja la capacidad de la tierra peruana para responder a la demanda alimentaria externa. Los productos estrella fueron el aceite de palma en bruto, las uvas frescas (que superaron la barrera de los 10 millones de dólares), y productos procesados como las galletas dulces. Asimismo, se registró una demanda importante de insumos para la nutrición animal y frutas cítricas como las mandarinas.
Más allá de los dos pilares mencionados, la canasta exportable peruana mostró una diversificación saludable. El sector de productos químicos logró envíos por 14,8 millones de dólares, mientras que la minería no metálica (que incluye insumos para la construcción y otros procesos industriales) aportó 8,7 millones de dólares.
Otros rubros que mantuvieron presencia, aunque en escalas menores, fueron la metalmecánica y el sector de productos varios, con envíos superiores a los 2,5 millones de dólares cada uno. También se registraron despachos, aunque en volúmenes más reducidos, de textiles, pesca para consumo humano directo, prendas de vestir y productos maderables, evidenciando que la oferta peruana es capaz de cubrir múltiples necesidades del mercado hondureño.
Un fenómeno contrastante ocurrió con los despachos denominados tradicionales (materias primas sin mayor procesamiento). Entre enero y noviembre de 2025, este rubro sufrió una contracción drástica del 99,2%, pasando de 12,5 millones de dólares en 2024 a apenas 101.528 dólares en 2025.
Esta caída casi total tiene una explicación logística y energética clara: el cese de los envíos de Residual 6, un combustible pesado derivado del petróleo que anteriormente representaba el grueso de este sector. Ante la ausencia de este hidrocarburo, las exportaciones tradicionales se redujeron a cantidades marginales de cinc sin alear, aceites y grasas lubricantes.
En cuanto al flujo de retorno, Perú mantuvo una posición superavitaria frente a Honduras. Durante los 11 meses del análisis, las importaciones provenientes del país centroamericano sumaron únicamente 3 millones 455 mil dólares. El principal rubro de compra por parte del Perú fueron las prendas de vestir, un sector donde Honduras posee una industria de manufactura competitiva.
El fortalecimiento de las exportaciones no tradicionales peruanas hacia Honduras subraya el éxito de la diversificación de mercados y la resiliencia de la industria nacional. Mientras que las materias primas tradicionales han perdido peso en este intercambio específico, los productos con valor agregado (especialmente en las áreas de agroexportación y metalurgia) están trazando una ruta de crecimiento sostenible. Este escenario invita a los productores locales a seguir apostando por la calidad y la innovación tecnológica para mantener el ritmo de expansión en el mercado centroamericano durante los próximos años.