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Pagos digitales e IA marcan el futuro financiero del Perú

La banca peruana atraviesa un proceso de transformación impulsado por el crecimiento de los pagos digitales y la incorporación progresiva de la IA. Estas herramientas no solo están cambiando cómo los usuarios pagan, realizan transferencias o consultan sus movimientos, sino también la manera en que las entidades financieras diseñan productos y atienden las necesidades de sus clientes.

Las billeteras digitales podrían concentrar el 50% del valor de las transacciones realizadas en comercios peruanos hacia 2030, frente al 38% actual. De cumplirse esta proyección, uno de cada dos soles pagados en establecimientos físicos sería procesado mediante este tipo de aplicación.

Este crecimiento refleja un cambio en las preferencias de consumidores y negocios. Las billeteras permiten pagar y transferir dinero desde un teléfono celular, sin necesidad de utilizar efectivo o presentar una tarjeta en cada operación. Su facilidad de uso también ha permitido que pequeños establecimientos, trabajadores independientes y emprendimientos incorporen cobros digitales en sus actividades cotidianas.

Una encuesta elaborada entre consumidores urbanos muestra que el efectivo aún conserva una ligera ventaja. El 87% de los consultados indicó utilizar dinero físico, mientras que el 83% afirmó recurrir a billeteras digitales. Las tarjetas de débito alcanzaron el 37% y las de crédito, el 12%.

Dentro de este mercado, Yape lidera ampliamente. El 79% de los participantes manifestó utilizar esta aplicación, frente al 26% que mencionó Plin. Otras alternativas, como Sip y Bim, registraron participaciones menores.

El avance también es evidente en el comercio electrónico. Las billeteras digitales han ganado espacio frente a otros métodos de pago y ofrecen una solución inmediata para completar compras desde plataformas, aplicaciones y redes sociales. Su expansión obliga a los negocios a habilitar diferentes canales de cobro y ofrecer experiencias simples y rápidas.

La interoperabilidad ha contribuido a este proceso al facilitar las transferencias entre usuarios de distintas entidades. Un sistema de pagos conectado reduce barreras, amplía el alcance de los servicios financieros y permite que más personas participen en la economía digital. El crecimiento de estas herramientas también puede favorecer la formalización de pequeños negocios y generar registros más claros de sus transacciones.

Sin embargo, el desafío no consiste únicamente en incrementar la cantidad de operaciones. Las entidades deben fortalecer la seguridad, prevenir fraudes, proteger la información personal y garantizar que las aplicaciones funcionen de manera estable incluso durante los periodos de mayor demanda.

La segunda gran transformación está relacionada con la inteligencia artificial. Durante una presentación sobre las tendencias que marcarán la banca hacia 2030, un importante banco del Perú destacó que esta tecnología permitirá desarrollar soluciones con mayor rapidez y ofrecer servicios adaptados a las necesidades de cada cliente.

Especialistas explican que la productividad no deberá medirse únicamente mediante indicadores tradicionales. Uno de los efectos más importantes será la reducción del tiempo necesario para crear y lanzar nuevos productos financieros.

La banca podría pasar de presentar menús con múltiples opciones a ofrecer experiencias conversacionales. Los usuarios podrían solicitar información sobre sus gastos, comparar consumos, transferir dinero o pedir recomendaciones mediante un asistente capaz de comprender la consulta y ejecutar acciones previamente autorizadas.

Estas herramientas también permitirán reemplazar ofertas generales por recomendaciones personalizadas. Una entidad podría analizar el comportamiento financiero del cliente y presentar alternativas de ahorro, crédito o inversión acordes con sus hábitos y capacidad económica.

La transformación ya comienza a observarse. Credicorp reportó más de cien casos de uso de inteligencia artificial en atención al cliente, desarrollo de software, operaciones internas, asuntos legales y cumplimiento. Además, identificó más de 400 iniciativas adicionales con posibilidad de implementación.

Pese a estas oportunidades, la adopción de inteligencia artificial generativa en Perú todavía se encuentra por debajo de otros mercados regionales. Esto crea la necesidad de acompañar la innovación con programas de formación que enseñen a utilizar estas herramientas de forma segura, crítica y responsable.

Las entidades financieras podrían desempeñar un papel importante en esa capacitación. Así como anteriormente impulsaron iniciativas de educación financiera y digital, ahora pueden incorporar contenidos relacionados con inteligencia artificial, protección de datos, validación de información y prevención de fraudes.

El éxito de la banca del futuro no dependerá únicamente de la disponibilidad tecnológica. También requerirá confianza, transparencia y mecanismos que permitan al usuario decidir qué nivel de autonomía concede a los asistentes digitales.

En conjunto, las billeteras digitales y la inteligencia artificial están construyendo una banca más rápida, accesible y personalizada. El reto será garantizar que esta modernización incluya a más personas, fortalezca la seguridad y convierta la innovación en soluciones útiles para las necesidades financieras cotidianas.

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