El precio de la gasolina en Perú registró un incremento interanual del 40,6% hasta octubre de 2026. El valor promedio nacional llegó a S/5,78 por litro, equivalente a aproximadamente S/21,88 por galón. Solo durante los últimos tres meses, el combustible acumuló un aumento del 8%, elevando los gastos de movilización de hogares, transportistas y empresas.
El encarecimiento coincide con un escenario internacional marcado por las restricciones al suministro energético y las tensiones en Medio Oriente. El precio del petróleo volvió a superar los US$105 por barril el 8 de octubre, despertando nuevas preocupaciones sobre la disponibilidad de crudo y sus derivados en los mercados internacionales.
Para los consumidores peruanos, esta situación no afecta únicamente el costo de llenar el tanque. El combustible constituye uno de los principales componentes de los gastos operativos del transporte de pasajeros y mercancías. Por ello, una subida sostenida puede trasladarse progresivamente a los precios de alimentos, productos manufacturados, servicios logísticos y entregas comerciales.
Los valores de venta no son iguales en todos los establecimientos. Una revisión realizada en diferentes estaciones de servicio de Lima identificó brechas importantes para un mismo tipo de combustible, lo que demuestra que comparar precios puede generar ahorros considerables para los conductores.
La mayor diferencia se observó en la gasolina premium. En una estación de Petroperú, el galón se comercializaba a S/21,98, mientras que en Ocoris Grifos alcanzaba los S/26,49. La brecha de S/4,51 implica que un conductor puede pagar S/45,10 adicionales al adquirir diez galones en el establecimiento más costoso.
En la gasolina regular, los precios fluctuaron entre S/20,98 por galón en Petroperú y S/23,69 en dos estaciones de Repsol. Ocoris Grifos registró un valor intermedio de S/22,59.
El diésel también presentó variaciones relevantes. El precio más bajo encontrado fue de S/24,99 por galón en Petroperú, mientras que en Repsol alcanzó los S/27,99. Ocoris Grifos lo comercializaba a S/27,90, uno de los valores más elevados de la comparación.
En el caso del gas licuado de petróleo, los precios oscilaron entre S/7,39 y S/7,79. Para el gas natural vehicular, los menores valores observados fueron S/1,59 y S/1,67. Estas diferencias confirman que cada estación puede aplicar precios distintos según sus costos, ubicación y condiciones comerciales.
La evolución del precio local está relacionada con el repunte internacional del crudo. Las restricciones energéticas, los riesgos para la navegación marítima y los daños sobre instalaciones de producción y refinación han dificultado el abastecimiento y elevado los costos de transporte.
La inestabilidad en el estrecho de Ormuz tiene especial relevancia debido al volumen de petróleo y gas que atraviesa diariamente esta ruta. Los ataques contra embarcaciones y las interrupciones operativas han aumentado la incertidumbre entre productores, navieras, aseguradoras y compradores.
A los factores geopolíticos se suman los fenómenos climáticos. La suspensión parcial de la producción en el golfo de México también ha generado preocupación sobre la posibilidad de una oferta más limitada. La combinación de riesgos internacionales mantiene una presión constante sobre las cotizaciones energéticas y dificulta anticipar cuándo podrían estabilizarse.
El incremento de los combustibles ya tiene efectos sobre la inflación peruana. En septiembre, el indicador interanual llegó al 4,5%, mientras que las presiones derivadas de los combustibles, la electricidad y el transporte mantuvieron la inflación por encima del rango meta establecido por el Banco Central de Reserva del Perú.
Para las empresas, el escenario implica mayores gastos en distribución, movilización del personal y contratación de servicios de carga. Los operadores logísticos pueden enfrentar incrementos en sus costos por kilómetro recorrido, lo que podría llevar a revisar tarifas o buscar rutas y sistemas de transporte más eficientes.
El efecto también alcanza a los pequeños negocios que dependen de motocicletas, automóviles o vehículos comerciales para entregar pedidos. Aunque cada operación puede consumir una cantidad limitada de combustible, el impacto acumulado reduce los márgenes y encarece la última milla.
La evolución durante los próximos meses dependerá del comportamiento del petróleo, la recuperación de los flujos energéticos y la estabilidad del transporte marítimo. Mientras persistan las restricciones y tensiones internacionales, la gasolina continuará siendo un factor de presión para los consumidores, la logística y la inflación peruana.