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Ranking IMD 2026: Perú destaca en estabilidad económica y traza ruta de mejora estructural

El Ranking Mundial de Competitividad 2026, elaborado por Centrum PUCP en alianza con el Institute for Management Development (IMD) de Suiza, ofrece una lectura interesante del desempeño del Perú, destacando tanto sus fortalezas como las oportunidades que se presentan para seguir avanzando. El país se mantiene en el puesto 60 entre 70 economías evaluadas, una posición estable respecto al año anterior; aunque su puntaje disminuye de 45.89 a 43.33, el análisis general permite identificar bases sólidas sobre las cuales se puede construir un crecimiento más competitivo y sostenible.

Uno de los elementos más positivos del informe es que el Perú ha logrado sostener su posición en un contexto global exigente, lo que refleja cierta resiliencia frente a cambios económicos y desafíos internacionales. Además, el estudio resalta que la reciente recuperación macroeconómica comienza a generar señales alentadoras, especialmente en términos de estabilidad de precios, empleo y dinamismo productivo. Estos factores evidencian que el país cuenta con fundamentos económicos que, si se consolidan, pueden impulsar una mejora más amplia en su competitividad.

El mejor desempeño se observa en el pilar de Desempeño Económico, donde el Perú alcanza el puesto 44 con 51.72 puntos. Este resultado es especialmente relevante porque muestra avances concretos en la reactivación de la actividad económica, así como en la generación de empleo y el control inflacionario. Un aspecto destacado es el subfactor de precios, en el que el país se posiciona en el puesto 11 a nivel mundial, lo que evidencia la fortaleza de su política monetaria y la capacidad del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) para mantener la estabilidad económica. Este logro constituye una ventaja competitiva importante dentro de la región y a nivel global.

Asimismo, el informe reconoce que el entorno económico peruano ha ido mejorando progresivamente, lo que se traduce en mayores oportunidades para fortalecer la inversión y dinamizar los sectores productivos. Si bien aún existen retos estructurales, es positivo que el país haya mostrado capacidad de recuperación, generando un escenario más favorable para avanzar hacia un crecimiento inclusivo y sostenido.

En el ámbito de la eficiencia del gobierno, el Perú se ubica en el puesto 60, pero con una ligera mejora en su puntaje, que alcanza los 36.48. Este avance, aunque moderado, es significativo porque demuestra que existen espacios de mejora institucional que ya están siendo atendidos. El hecho de que la política del BCRP ocupe el primer lugar mundial es un indicador claro de excelencia técnica y credibilidad, lo que fortalece la confianza en uno de los pilares más importantes de la gestión pública. Además, la identificación de desafíos en materia de gobernanza abre la puerta a reformas que pueden generar impactos positivos en el mediano plazo.

Por su parte, el pilar de eficiencia de negocios muestra una evolución favorable, ya que el país asciende al puesto 59. Este desempeño está asociado a un entorno empresarial que empieza a recuperar dinamismo, impulsado por la reactivación del mercado laboral y una mayor confianza del sector privado. Estos cambios son importantes, ya que reflejan una mejor disposición para la inversión y la innovación, elementos clave para mejorar la productividad. Aunque persisten brechas, la tendencia positiva sugiere que el ecosistema empresarial peruano tiene potencial para seguir creciendo y modernizándose.

La productividad por trabajador, estimada en US$ 31,039 en paridad de poder adquisitivo, coloca al país en el puesto 62, lo que indica un espacio claro para seguir avanzando. Sin embargo, también representa una oportunidad estratégica: mejorar la productividad puede convertirse en uno de los motores principales del desarrollo económico futuro, especialmente si se acompaña de mayor inversión en capital humano, tecnología y capacitación. En este sentido, el país tiene el potencial de transformar esta debilidad en una ventaja competitiva a través de políticas adecuadas.

El mayor reto continúa siendo la infraestructura, donde el Perú ocupa el puesto 65. No obstante, este diagnóstico también debe interpretarse como una hoja de ruta para la acción. Las brechas identificadas en infraestructura logística, tecnológica, educativa y sanitaria señalan áreas prioritarias de inversión que, una vez atendidas, pueden generar impactos muy positivos en la eficiencia económica y en la calidad de vida de la población. La mejora en estos ámbitos no solo incrementaría la competitividad, sino que también fortalecería el desarrollo regional y la inclusión social.

En el contexto latinoamericano, el Perú se mantiene en una posición intermedia, junto a países como Chile, Colombia y Argentina. Chile lidera la región en el puesto 43, con 63.07 puntos, seguido por Argentina (58), Colombia (59) y Perú (60). Este posicionamiento evidencia que la región enfrenta desafíos comunes, pero también que existen referentes cercanos que muestran caminos posibles de progreso. La presencia de estos países en posiciones relativamente similares permite promover el intercambio de buenas prácticas y el aprendizaje mutuo.

En conclusión, el Ranking Mundial de Competitividad 2026 muestra que el Perú cuenta con bases económicas sólidas, una política monetaria destacada a nivel internacional y señales de recuperación en diversos sectores. Aunque existen desafíos importantes, especialmente en infraestructura e institucionalidad, el país tiene una oportunidad clara de consolidar sus avances y transformar sus fortalezas en un crecimiento más competitivo, inclusivo y sostenible.

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